Alex Thomson con ropa de BOSSAlex Thomson con ropa de BOSS
La preparación del desafío final

El navegante nos revela cómo se prepara física y mentalmente para circunnavegar el planeta a vela en solitario y sin escalas, y nos explica por qué tiene confianza en hacerse con la victoria.

Alex Thomson con ropa de BOSSAlex Thomson con ropa de BOSS

Alex Thomson: en sus
propias palabras

  • La Vendée Globe dura cerca de tres meses: ¿cómo te preparas físicamente para una regata tan exigente?
    Para navegar en un velero de 18 metros hay que tener un tren superior fuerte. Durante la regata perderé masa muscular en las piernas, porque apenas las utilizaré. Trabajamos en espacios muy estrechos, y tenemos que arrastrar velas que pesan 80 o 100 kilos sin poder ponernos de pie. Todas las semanas paso cerca de 10 horas en el gimnasio para prepararme.
  • ¿Y la preparación mental? ¿Utilizas los servicios de un psicólogo deportivo?
    Sí, trabajo con el psicólogo deportivo Ken Way, un psicólogo que también trabaja con el equipo de fútbol del Leicester City que ganó el título de la Premier League la pasada temporada. En una regata en solitario como esta, no cuentas con la tranquilidad de tener alguien a mano para contarle tus altibajos. Practicamos ejercicios de visualización para controlar los pensamientos negativos. Me visualizo por encima del barco, desde donde puedo ver que no tengo obstáculos por delante. Eso me ayuda a calmarme. Cuando estás en cubierta es muy fácil pasar miedo, y si tienes la adrenalina a tope para estar concentrado, y al fin y al cabo para seguir vivo, puede resultar muy difícil conciliar el sueño.
  • Eso parece muy, muy difícil. ¿Hay también momentos buenos durante la regata?
    Sin duda, la Vendée Globe es uno de los desafíos más exigentes del mundo. No hay ninguna competición tan grande y tan exigente como esta. Tienes que ir al límite y poner a prueba tu habilidad y tus capacidades. Puede pasar de todo; es una regata impredecible. Hay muchas cosas que pueden salir mal, pero para mí es la regata que más ganas tengo de ganar.
  • ¿Es importante tu equipo para obtener buenos resultados y para tu preparación en general?
    Son esenciales para lo que hago. Puede que yo sea el que va en el barco en la regata, pero me respalda un equipo que trabaja incansablemente para asegurarse de que yo y el barco le damos la vuelta al mundo de una sola pieza. La victoria es para todo el equipo.
  • Cuéntenos, ¿qué tal se lleva con los demás regatistas y equipos? ¿Hay camaradería o son rivales?
    Los competidores tenemos una relación muy especial. Mientras nos preparamos para la regata, no nos vemos mucho. Pero luego, una vez que ha pasado la competitividad inicial, las cosas cambian. En el océano Antártico no hay rutas marítimas, ni servicios ni helicópteros de rescate; si surge alguna emergencia, los únicos que pueden ayudarte son los compañeros que compiten contigo. Sin duda, también hay camaradería.
  • ¿Qué puede salir mal cuando navega?
    Puede pasar de todo. Puedes chocar con objetos extraños que estén flotando en el agua y tener que realizar reparaciones de urgencia o, si la cosa se complica, puedes acabar retirándote. Puede averiarse el sistema de comunicaciones, lo que significa que no puedes comunicarte con tu equipo ni con los tuyos. Puedes lesionarte a bordo y tener que curarte tú solo. Pueden pasar muchas cosas. Por eso esta competición deportiva es indudablemente la prueba más difícil y peligrosa que se celebra en todo el planeta.
  • En ese caso, ¿finalizar la regata se considera un éxito importante?
    ¡Desde luego! Mi amigo Sir Robin Knox-Johnston, que fue la primera persona en circunnavegar el planeta en solitario y sin escalas (2), me dijo en una ocasión: “Para llegar el primero, primero tienes que llegar”. No es ninguna tontería, esta regata se conoce como el Everest de la navegación a vela. Por ahora, solamente logran terminar la regata el 50 % de los que lo intentan.
  • ¿Cómo describiría un día normal en la Vendée Globe? ¿Hay algún día normal en la regata?
    No hay dos días iguales. Hay que cambiar y adaptarse constantemente a cada entorno. Paso mucho tiempo en el área de navegación estudiando la meteorología y planificando la ruta. Hay dos cosas que es obligatorio hacer a diario: controlar mi ritmo de sueño y regular la ingesta de alimentos. Duermo una media de 20 a 40 minutos cada tres o cinco horas. Puedo saltarme una o dos siestas, pero si me salto más, puede ser peligroso. Respecto a la alimentación, sigo una dieta equilibrada de comida liofilizada. En las condiciones extremas del océano Antártico consumo unas 7000 calorías al día, pero, aun así, pierdo peso. En la edición 2012/13 de la regata perdí casi 8 kilos. De broma, decimos que es la dieta más cara y más extrema del mundo.
  • ¿Hay algo sin lo que no pueda vivir durante tres meses en alta mar? ¿Algún objeto especial que lleve siempre con usted?
    Llevo fotos plastificadas de mi familia para acordarme de casa. Cuando quiero descansar, a lo mejor leo unas cuantas páginas o empiezo a ver una película, aunque la mayor parte del tiempo me limito a escuchar al barco. Es de carbono, si va a fallar algo, puedo oírlo antes.
  • ¿Y qué es lo que más echa de menos mientras compite?
    Mi familia, sin duda. A veces me siento solo y los echo muchísimo de menos. Pero cuando me siento así, tengo que recordarme que estoy ahí porque yo lo he decidido y me dispongo a enfrentarme al desafío. Mi mujer, Kate, sabe llevar muy bien mis ausencias, tengo mucha suerte. No le gusta que me vaya, pero al menos ahora tiene a los niños, y así no está sola cuando yo no estoy.
El velero BOSS: Vista lateralEl velero BOSS: Vista lateral